
Tengo una enfermedad, y por primera vez lo admitiré. Me invade la locura del desamor, y la constante desilusión. Tengo una enfermedad, y por primera vez la anunciare, que no es la primera vez que me masoquismo en el rechazo ajeno, ardiéndome de piel en piel. Que he rebuscado dentro de mis miles defectos el causante de mi soledad, y me he encontrado a mi misma como el problema principal. Hoy parezco una idiota mas intentándote explicar que no estoy sola por los demás, sino por mi propia inseguridad. Que siempre he buscado razones para no atarme a ninguna responsabilidad, e inconcientemente lo termine aplicando a lo que es el amor propio y mi bienestar.
Me vendrán a hablar de amor incondicional, me vendrán a hablar de intentar regalarme el mundo a cambio de mi felicidad y les daré la espalda como un insulto tajante a mi moralidad. Y entonces, fijare mis ojos en el, el que es el único que no puede hacer bien. El que con gesto me subirá a un altar, y al mismo tiempo, subirá a miles más. El, que sufre la misma agonía que yo, y solo ofrecerá amor a la mujer que no pueda amarlo en la misma sincronización. El, que solo me ofrecerá noches de satisfacción, pero ni una sola palabra de amor. Y en ese momento yo estallare, repasare una y otra vez en mis defectos y me invadirá la impotencia de no entender que es lo que existo para que el no pueda darme lo que yo le doy.
Luego inventare miles de estupidos proyectos para lograr su estupido amor. Le daré mi esencia, mis letras, mi cuerpo, mi amistad, mi historia y mi protección. Esperare impaciente y finalmente, me resignare. Sabré que no fue suficiente y me ahogare, percibiendo una autodestructiva satisfacción, en mi patética desilusión. Me sentiré la mujer mas necesitada del mundo y caeré con los tobillos rotos a la realidad. Llorare un año y algo mas, repitiéndome lo idiota que fui al amar. Rechazare miles de formas de consuelo como un auto castigo a mi estupidez mental.
Y entonces, fijare mis ojos en el, el que es el único que no me puede hacer bien. Me subirá a un nuevo altar, y al mismo tiempo, subirá a miles mas. Y entonces, con una tonta sonrisa enamorada, negare nuevamente mi ya predecible final y una nueva desolación esta a punto de despegar.
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