septiembre 02, 2007

El final feliz


Hoy, un poco mas despierta que días atrás, decidí ponerle a esta historia un punto final. Y si rebusco un poco mas, la simple causa fue el insoportable miedo de perder. El insoportable miedo del dejar de ser. Que cuando nos entregamos totalmente a alguien, creyendo manejarlo mejor, de un modo u otro, dejamos una parte de nosotros atrás, y cuando nos rompemos en la estupida agonía del desamor, volvemos arrastrados a aquello que alguna vez nos cautivo y suplicamos, por favor, que las cosas vuelvan a ser igual y nos sumerjan en algún tipo de consuelo para el dolor. 

Y es que, yo no te lo voy a recriminar, pero estoy harta de pagar los platos rotos que otros dejaron atrás. Estoy harta de tenderte mi hombro cuando algún hombre otra vez te volvió a entregar. Que yo tengo mi propio llanto y mi locura del desamor, por favor, no me hundas nuevamente en tu depresión. Que siempre tenes un motivo por el cual llorar, y que si sos feliz, tenes miedo de dejarlo atrás. Y que si no lo puedes dejar atrás, no soportas el maldito error de lo que fue amar. Que todo tiene su consecuencia en el modo de sentir, y que cuando pones un pie en falso sabes de antemano muy bien que ya no tendrás ese final feliz.

 Y es que ya se que reconoces que me impides un poco vivir, pero también se que reconoces que nunca te dejaría cuando las lagrimas se aproximan a venir. Que yo también lloro, y tu siempre estas para mi, pero detesto la forma en la que consigues que deje el mundo de mentiras que me hacen reír y me estrelles a la realidad que a veces me hace tan mal. Pero es que después de tantos años, todavía no te das cuenta de lo frágil que soy. Y después de tantos años, todavía dudas de mí. 

Hoy, un poco mas despierta que días atrás, decidí ponerle a esta historia un punto final. Hoy, un poco más despierta que días atrás, decidí no dejar nada por alguien más. Hoy , por mí, me decidí un poco a dejar de soñar, que hoy, vos sola me demostraste que a veces, sin querer, piso un poco la realidad y la verdad quizás no me hace tan mal.

No hay comentarios: