septiembre 28, 2007

Patética Traición


Me estoy revolviendo nuevamente en el humo ciego de la gente, como mil veces me he reprochado hacer. Me embriaga la sensación de no entender que es lo que alguna vez no te pude ver, y me insulto a mi misma con la contradicción de no querer sentir reiteradamente arder mi piel. Ya no hay mucho que no te pueda decir, ya no hay mucho que pueda hacer. Hoy, un jueves insulso con sabor amargo a ayer, quise tenerte otra vez. Hoy, mientras sentía tus brazos reconfortándome otra vez, lo único que quería era volverte a poseer. Y llorar por mi debilidad, también.

 Me había jurado a mi misma el recoger aquellos recuerdos que uno por uno habían dejado una raja irreparable en mi orgullo, y así obligarme a odiarte. Me había hablado a mi misma del amor propio, y de mi deber en alejarte. Me había convencido, superando el rechazo a la horrible idea, de que no éramos tan parecidos. Hasta llegue a creerme que lo único que sostenía mi afecto era que éramos amigos. Me había dicho mil mentiras, y por momentos una irreal felicidad adherida a un olvido ficticio parecía asomarse. Me había jurado a mi misma que no derramaría una lágrima mas en tu honor, y estas mismas hoy me descubrieron acariciando mi piel en una patética traición. 

Hoy, un jueves insulso con sabor amargo a ayer, mis propios valores se ven vencidos por tus labios otra vez. Hoy, después de tanto tiempo de planes con el objeto de no volver a sentir que me rompía nuevamente, llegaron tus juegos de risas para batallarlos en una guerra que ganan siempre fácilmente. Que mi orgullo se ve doblemente arremetido por tu conciencia en este ambiente, tu bien me has admitido que con pocas palabras sabes que me tienes sencillamente. 

Hoy mi inconsciente le ha ganado a todo lo que alguna vez prometí, en medio de carcajadas me has sorprendido preguntando “ Aun me quieres?” y un “si” rotundo oíste inmediatamente.

septiembre 03, 2007

INGENIUDAD

“Estoy llorando de felicidad” susurro en un secreto la niña, pero el no supo escuchar. Solo tenia oído para sus propios sueños, y su adecuado bienestar. Dormido a su lado, yacía aquel hombre que la marcaría por primera vez, rodeada entre sus piernas, se sentía desfallecer. La mañana los despertó de golpe, con los recuerdos de la noche anterior ardiéndoles de piel en piel, ella estiro una mano para alcanzarlo, balbuceando estúpidamente el se fue. Paso los días llorando, todavía sin comprender, como una nube de sueños podía tan rápidamente desvanecer. El ni siquiera recordaba el nombre de aquella niña cuando volvió a encontrarla años después. Ella sintió ganas de vomitar, con el recuerdo de su inocencia y su corazón en las manos de el. Las lagrimas le recorrían el rostro dejando los rastros de maquillaje esparcidos, y su tan escondida fragilidad se hacia visible después de mucho tiempo por primera vez. Había jurado no volverse a sentirse así, y sin embargo, el destino le había ganado de mano otra vez. Una ingenuidad adolescente, que sin ninguna duda, la había marcado para siempre. El no había sido capaz de recordarla ni en cuanto entro a ese bar, ella lo recordaba cada vez a la hora de amar.

septiembre 02, 2007

El olvido

Al mundo le gusta hablar de la belleza del amor, aludiendo la belleza del olvido como si fuera un rincón del rompecabezas al que le gusta ser evadido. Como si el caer en una crisis de naturalezas reprimidas no fuera digno de ser admirado dentro de las expresiones humanas que mas resaltan.

 Las personas se ciegan en ver la belleza de un llanto en desesperación porque cese el anhelo de un roce no correspondido. Se ciegan a ver la belleza del aludir al amor que se convertiría en la única solución a un alma rota e incomprendida. Se ciegan a ver la belleza de la fuerza innata en un control sobre los más bajos instintos.

 Y finalmente, la belleza del real olvido. La belleza de la recuperada libertad y la sonrisa genuina. Del orgullo y el amor propio primeros en la escala de valores. La libertad del pensamiento a la divagación y a las cosas sin sentido, la libertad de los días sin las manos represoras que te ahogaban en un capricho. La beldad del recuerdo dentro del olvido, el perfume inherente a la almohada que aun dejo su mas leve resoplido, las palabras que jamás podrían irse con el aire, y el sabor amargo de unos besos que un día fueron adictivos. La necesidad pérdida de sentirse protegido dentro de una esfera de calor, cuerpos y risas, y la desolación de que esta vez tus noches vayan a terminar frías. 

Como no poder ver la belleza del olvido? Que con una soga esta atada al amor, y es mucho mas fuerte que este mismo. El olvido, que va de la mano de la soledad pero deriva también al fin de la misma. Que puede ser mas bello que un alma intentando extraerse el dolor de si misma? Que puede ser mas digno que caer completamente vulnerable e indefenso a otra persona y levantarse de la misma a manos propias? Insulso quien pudo amar sin esfuerzo, insulso quien pudo encontrar la felicidad sin luchar por ella. Las personas se olvidan que la verdadera belleza esta en el orgullo de lograr algo que costo mucho mas que un par de palabras tontas y una aceptación indiferente, que la verdadera belleza se encuentra en el dolor mismo y la satisfacción posterior. 

Que una sonrisa asoma mi cara y dice claramente “soy libre de vos”, y una pequeña marca también dice “ no quiero estar sola, tómame nuevamente por favor”, y ahí es cuando la soledad anota nuevamente su gol.

El titubeo
























Descubriste las alas, y por fin te decidiste a volar. Tus dudas no te dejaban brillar, cualquier paso en falso te hacia volver al mismo lugar. Mira que idiota de ir a poner sus ojos en el. El, que es el único que no te puede hacer bien. 

La boca ansiosa que corre su camino ya sola, y la cabeza que no reacciona. Las manos tontas que parecen ausentes, los ojos cerrados y palabras bonitas que se van con el aire, para siempre. En el mismo lugar empezamos, en el mismo lugar terminamos. Le puso fin a nuestro juego, solo era cuestión de tiempo. La ilusa espera de un consuelo, la búsqueda insoportable por el anhelo y la noche fría, incompleta. ¿Que esperabas? estoy tan perdida en una nube de tiempo, camino pero mis pies no tocan el suelo. La incoherente manera de titubear cuando estas cerca mió, y la penetrable línea de lo absurdo que se vuelve el mundo, y conmigo. El pisoteo frenético y basura, y mi impotencia nula. Pero es que no lo puedo evitar, con sus manos jugando bajo mi falda, es su solo roce que me hace volar.

LUZ


Decidiste apagar la luz, y todo rencor entre nosotros, también. Será que nosotros, los de antes, ya no somos los mismos. Será que lo que alguna vez creí, hoy se rebela contra mi. Me demuestra que quizás fui demasiado tonta creyendo entenderte. Será que una vez más, hoy, me sorprende mi insensibilidad. Y mi propia forma de seguir mintiéndome a mi misma todavía más.

LIBERTAD


Y volví otra vez. Y una vez mas la misma escena, la misma situación, un mismo error y una misma perdida. Y es que no quiero ser orgullosa, y no quiero tantas perdidas. No quiero ser fácil, pero quiero que me tengas. Y no quiero ser tan sincera, pero me harte de las caretas. 

Y si piensas bien que el rebajarse un poco, doblar el orgullo de vez en cuando es un signo de debilidad... quien quiere seguir viviendo en una sociedad donde quien siente y quien llora no es una persona mas? y desde cuando las personas son las que no razonan y no tienen fragilidad? no se complementan las dos cosas, dejen las exigencias, aprendan a realizar. Que yo ya no quiero vivir en la vanidad, me asquea la represión y por fin lo único que quiero es amor. 

Pero me siguen pesando las miradas de los demás en la espalda. Me sigue doliendo el rechazo de los demás en la cara. Me sigue causando rencor la impureza y me sigue costando dejar mi pared blanca. Y es qe arribó para instalarse, y no hay nada mas que hacer. Si hay algo con lo qe un día la sociedad me golpeo fue con la indiferencia y la repulsión, la idea de valerse por uno mismo y no tener compasión. 

Me siento una imbecil tratando de sentir, y qe lo natural no sean solo lagrimas a punto de asomar. Me siento una imbecil tratando de pensar sin la influencia de los demás… Me siento una imbecil intentándote explicar qe HOY estoy llorando por mi propia LIBERTAD.

Pero hay cosas qe no se animan a cambiar..

El final feliz


Hoy, un poco mas despierta que días atrás, decidí ponerle a esta historia un punto final. Y si rebusco un poco mas, la simple causa fue el insoportable miedo de perder. El insoportable miedo del dejar de ser. Que cuando nos entregamos totalmente a alguien, creyendo manejarlo mejor, de un modo u otro, dejamos una parte de nosotros atrás, y cuando nos rompemos en la estupida agonía del desamor, volvemos arrastrados a aquello que alguna vez nos cautivo y suplicamos, por favor, que las cosas vuelvan a ser igual y nos sumerjan en algún tipo de consuelo para el dolor. 

Y es que, yo no te lo voy a recriminar, pero estoy harta de pagar los platos rotos que otros dejaron atrás. Estoy harta de tenderte mi hombro cuando algún hombre otra vez te volvió a entregar. Que yo tengo mi propio llanto y mi locura del desamor, por favor, no me hundas nuevamente en tu depresión. Que siempre tenes un motivo por el cual llorar, y que si sos feliz, tenes miedo de dejarlo atrás. Y que si no lo puedes dejar atrás, no soportas el maldito error de lo que fue amar. Que todo tiene su consecuencia en el modo de sentir, y que cuando pones un pie en falso sabes de antemano muy bien que ya no tendrás ese final feliz.

 Y es que ya se que reconoces que me impides un poco vivir, pero también se que reconoces que nunca te dejaría cuando las lagrimas se aproximan a venir. Que yo también lloro, y tu siempre estas para mi, pero detesto la forma en la que consigues que deje el mundo de mentiras que me hacen reír y me estrelles a la realidad que a veces me hace tan mal. Pero es que después de tantos años, todavía no te das cuenta de lo frágil que soy. Y después de tantos años, todavía dudas de mí. 

Hoy, un poco mas despierta que días atrás, decidí ponerle a esta historia un punto final. Hoy, un poco más despierta que días atrás, decidí no dejar nada por alguien más. Hoy , por mí, me decidí un poco a dejar de soñar, que hoy, vos sola me demostraste que a veces, sin querer, piso un poco la realidad y la verdad quizás no me hace tan mal.

Tu futuro elitista


Y en donde quedo nuestra independencia? nos convertimos solo en marionetas del tiempo. Mira que yo he vivido muchas cosas, eh, mira que yo he visto cosas que no ha visto ninguna otra.. Y sin embargo, las cosas te manipulan constantemente. 

Invisible e impercibiblemente nos transformamos en esclavos de nuestra propia sociedad dictadora, de las interminables tradiciones y de la normalidad que nos rigió durante años y años en una cultura sadomasoquista. Porque si lo pensas bien dos minutos, no todo lo normal es bueno, y no todo esfuerzo es necesario. No toda depresión se produce por causas antinaturales, y el propio estrés surge de la rutina agotadora. Dependemos de lo que los demás hagan, de lo que se diga, lo que se dicte, y nuestros actos atados a ello. Yo QUIERO ser libre, y realmente quiero ver cosas que no haya visto ninguna otra. Yo QUIERO sentir cosas aunque las medidas para ello sean extremos dañinos. Y si yo quiero tener una visión diferente sobre el sentido que tiene que tomar mi vida, no tengo porque soportar las críticas de tu cultura en mi espalda. Y si yo quiero no depender de una rutina, y que mi vida tome el lugar que ella elija, por favor mama, no me sigas intentando sumergir en tu futuro elitista.

 Y es que tengo tantos proyectos en mi cabeza, y tantas piedras hasta la meta. Y tengo tantas lagunas sobre algunas cosas, y tan pocas ganas de llenarlas. Y es que te importan tantas cosas que a mi me rozan, y sufrís tanto que me alejan constantemente de tus normas.

DISFRACES


Pendes de un hilo que se dobla imperceptiblemente a tus ojos, pero no a los de los demás. La indiferencia absurda que rige en cada persona impide bajo ningún instinto a advertirte tu final, y poca cosa si lloras un año y un algo más por aquel hilo que se corto y para vos era vital. Que ella es feliz con alguien mas, y no te palmeara la espalda si lloras por aquella persona que, dando un último grito terminal, te dijo con poca sensibilidad que no encontraría refugio en ti nunca más. Mira que hay cosas mucho más importantes para llorar, mira que el perder una nube y caer con los tobillos rotos a la realidad es algo tan normal.

 No me vengas a llorar de tu perdida irreal, que no tengo tiempo para programar mi contestador, que esta cansado de escuchar las mismas pavadas y yo me rompo por dentro por no tener el valor. No, claro que no te escucharan. Que mi moral nunca fue con la de la sociedad. Que tus relaciones sabes bien que son un disfraz más. 

Y si encuentras un consuelo y te abrazas por tu agonía con todo tu peso en esa falsedad, encuentras la armonía entre tanto grito..Por supuesto que es una mentira más. Y no lo ignoras. Pero que mas nos queda que el disimulo de amar?. Te tenderé un brazo roto si tenes ganas de llorar, pero sabes muy bien que lejos sentiré poca fraternidad, y que si suelto alguna frase tonta, es porque se me acaba de cruzar. O fue utilizada tantas veces que notaras que estoy lejos de vos y tu realidad. Que sinceramente el mundo se me vuelve tan egoísta y simple, nadie te escucha en verdad, todos tienen algo que decir y con poco esfuerzo te taparan. 

Y es que ahí, cuando me dan ganas de gritar, cuando me dan ganas de sentir, automáticamente doy un paso atrás: no seré otra tonta que intento cambiar un poco el mundo y empezar a escuchar. No seré la idiota que moriría por otra persona a la hora de actuar. Y definitivamente no seré la ilusa que pudo amar. No, mejor hagamos como los demás, donde la vida gira alrededor de una rutina en la que al final todos mueren todavía con la ilusión de que ya llegara algo mejor, incompletos, explotados y con algo de rencor. 

Y es que te tiemblan las manos a la hora de decidir que quieres ser en verdad: el insensible bruto superficial que va con la humanidad o el individual y clásico marginado social. Y es que te tiemblan las manos porque sabes bien que ninguna te chocara con la felicidad, no, no en esta realidad.

LA CERTEZA DEL SENTIR


Y la certeza de sentir, por fin. Es que estamos atados a otro mundo, ni siquiera concientes de la realidad, esta bien, caminamos, pero ninguno de los dos esta acá. No me pidas que no llore, si por fin empiezo a sentir, que tenía una pared blanca que no dejaba salir. No caigo en las cosas, ese es mi talón, y no me digas que no llore si todavía no tengo el valor. Juntamos todos los granos de una memoria que alguna vez nos cautivo, y nos dejamos vencer inútiles por un tonto rumor. Mira que a la gente le gusta hablar bastante de cosas que no tienen ningún sentido, y apuestan su opinión, pero no han llegado a bocas que dijeran con mala intención. Mira que la gente es tonta, y se deja llevar por la intuición, no le iras a hacer caso a otra que yo te he apostado algo mas que una simple afección

Que no quiero terminar llorándote en medio de otros besos sin amor, pero es que todavía no te das cuenta lo frágil que soy. Y si la pared blanca, que una vez por una razón, que se muy bien porque se instalo, y es que no, por favor no me lastimes que no quiero volver a pasar por el mismo error. Y si crees enserio, que cerrando los ojos lo sabrás manejar mejor, vamos, no estas ciego, que solo es otra visión. Y es que ya no hay mucho por escribir, ya no hay mucho por hablar, que ya somos maquinas sin noción del tiempo y nos mata la ansiedad. Sabes muy bien que yo no se reaccionar, me lastima mi propia fragilidad y que la ironía del no actuar por miedo a lastimarme, me lastime en su final. Vamos, no te voy a callar mas, abrí los ojos ahora, que hoy estoy acá.

MORAL


En el estrado de la sociedad, hay un panel determinante que señala a aquellos que indiferentes o no de los prejuicios de los demás, han tropezado en medio de la función, con el público abucheando alrededor, y sin vuelta atrás, lo hecho, hecho esta. Y en medio de la conmoción, el clásico adolescente que se nubla en confusión, exclamara con un último grito de desesperación: dejen de señalarme, por favor, que no he sido el primero en perder mi inocencia, que he sido engañado por primera vez en lo que fue mi primer amor. Dejen de juzgarme, por favor, que en esta obra que recién se entiende, el único que vivo soy yo.

Mírenlo, perdió su inocencia, mírenlo, que no deja de tropezar. Estén atentos a cada palabra, a cada movimiento, que pronto tendremos mas razones de atarlo a la moral. Que no queremos reestructurados, que no queremos ninguna mancha en la pared, ningún grito alarmante ni ninguna anormalidad, ninguna viene bien. Mírenlo, es tan tonto para hablar bien, mírenlo, noten que no vale la pena ensuciarnos por el. Que que importa lo que el quiera, que importa si hay una conmoción por todo su ser, no ha visto nada que nosotros no hayamos visto y si lo ha visto, tápenle la boca, qe probablemente no lo ha visto del todo bien. Atenlo, grítenle, oblíguenlo a ser lo que ustedes quieran que sea el. Reprímanlo, cúlpenlo, vigílenlo, y estén atentos a cada paso en falso que pueda cometer.

 E igualmente, déjenle en claro que no hay ninguna contrariedad, el debe ser autentico, justo y libre PARA VOLAR. Y ahora me tendrás que contestar con un: si, mama.

La esencia nativa























Te merecías la felicidad del mundo entero, y hoy te veo aquí parada de nuevo. ¿Que tantos fracasos te convirtieron en derrota?. Naciste hermosa, salvaje y llena de gloria. Hoy te veo aquí parada de nuevo, después de cada uno de tus tropiezos, y espero expectante tu próximo duelo. Espero expectante verte caer en el próximo agujero. Detalladamente como te levantas, y como vuelves a caer en el mismo error, en el mismo juego. ¿Que tantos fracasos te convirtieron en suelo?, ¿Que tanto sufrimiento te hizo hacerte pisar bajo los mismos zapatos sin desconsuelo? ¿Y cuantas veces tuviste que chocarte contra la misma pared, una y otra vez, hasta perder tu esencia nativa? 

Naciste invencible, segura y llena de locura. Naciste instintiva, princesa y llena de promesas. Naciste halagada, amante y pura. Y hoy tu núcleo esta lleno solo de razón y partiduras. Eres llena de vida, pero de vida puta. Eres perfectamente conciente, pero totalmente debilitada para poder alzarte nuevamente. Las telarañas invaden tu cabeza, y la dirección a una meta desapareció completamente de tus ya inexistentes reglas.

 Pasaran mil pies, mil manos, mil desprecios por el cuerpo de una mujer que nació para ser salvaje, y murió robada por la sociedad. Murió vaciada por el insulto moral. Corromperán mil golpes por el cuerpo de una mujer que nació para ser humana, y murió esclavizada. Y ahora, el expectante a sus fracasos, quien nació siendo esclavo, puede renunciar a cualquier tipo de observación. Ella murió fracasada, pero por lo menos lo intento. El expectante murió glorioso a los ojos de la humanidad, pero traiciono a la vida insultándola con la rutina normal. Y ahora, ¿quien es el verdadero idiota que un día dijo que debíamos perder la locura, la lujuria, el instinto, y la pura esencia para triunfar?

 Intenten reclamándole al supuesto dios natural.

NEUROSIS



Tengo una enfermedad, y por primera vez lo admitiré. Me invade la locura del desamor, y la constante desilusión. Tengo una enfermedad, y por primera vez la anunciare, que no es la primera vez que me masoquismo en el rechazo ajeno, ardiéndome de piel en piel. Que he rebuscado dentro de mis miles defectos el causante de mi soledad, y me he encontrado a mi misma como el problema principal. Hoy parezco una idiota mas intentándote explicar que no estoy sola por los demás, sino por mi propia inseguridad. Que siempre he buscado razones para no atarme a ninguna responsabilidad, e inconcientemente lo termine aplicando a lo que es el amor propio y mi bienestar. 

Me vendrán a hablar de amor incondicional, me vendrán a hablar de intentar regalarme el mundo a cambio de mi felicidad y les daré la espalda como un insulto tajante a mi moralidad. Y entonces, fijare mis ojos en el, el que es el único que no puede hacer bien. El que con gesto me subirá a un altar, y al mismo tiempo, subirá a miles más. El, que sufre la misma agonía que yo, y solo ofrecerá amor a la mujer que no pueda amarlo en la misma sincronización. El, que solo me ofrecerá noches de satisfacción, pero ni una sola palabra de amor. Y en ese momento yo estallare, repasare una y otra vez en mis defectos y me invadirá la impotencia de no entender que es lo que existo para que el no pueda darme lo que yo le doy. 

Luego inventare miles de estupidos proyectos para lograr su estupido amor. Le daré mi esencia, mis letras, mi cuerpo, mi amistad, mi historia y mi protección. Esperare impaciente y finalmente, me resignare. Sabré que no fue suficiente y me ahogare, percibiendo una autodestructiva satisfacción, en mi patética desilusión. Me sentiré la mujer mas necesitada del mundo y caeré con los tobillos rotos a la realidad. Llorare un año y algo mas, repitiéndome lo idiota que fui al amar. Rechazare miles de formas de consuelo como un auto castigo a mi estupidez mental. 

Y entonces, fijare mis ojos en el, el que es el único que no me puede hacer bien. Me subirá a un nuevo altar, y al mismo tiempo, subirá a miles mas. Y entonces, con una tonta sonrisa enamorada, negare nuevamente mi ya predecible final y una nueva desolación esta a punto de despegar.

La sutil diferencia


En la sutil diferencia del deseo y el amor, ella por fin entendió que no valía a quien quería, sino quien le hacia mejor. Sus amigas, en la máxima plena nube de la racionalización, imaginaban historias de fantasía con una imagen y un nombre singular, unas palabras perfectas y un beso corto, iluso e irreal. El seria el empresario más exitoso de su nación, llegaría temprano a casa, la felicitaría por la cena, le ayudaría a lavar los platos, planearían viajes juntos y en una misma rutina siempre seria un diez en la cama. Y en ese instante se sintió completamente una extraña, se alejo de las fantasías de sus amigas y medito sobre su propia vida. 

Y es que a ella le gustaban sus defectos y su forma extravagante de caminar, su orgullo idiota que cedía torpemente a pedirle perdón, y su timidez al sacarla a bailar. Le gustaba el cuando estaba informal, cuando vestía con una remera rota y esos calzones de años atrás, cuando sonreía de forma tonta y la burlaba cuando la veía llorar. Cuando después de reír, se secaba las lagrimas sin disimular y cuando al cenar hablaba con la boca llena sin tragar. Le gustaba el cuando se rendía, lleno de frustración, cuando caía que el era un hombre nada mas, y ningún dios. Le encantaba su forma de exagerar al relatar, y como se encogía en la desesperación de a veces no poder más. Le gustaba en la manera que el afirmaba ser feliz, su tonta soberbia que no daba lugar a equivocarse en ninguna ocasión, y como caía luego en el mismo error. Le gustaba el sin un nombre, sin un trabajo ni profesión. Le gustaba en el su forma de ponerse de mal humor sin explicación.

 Y sobre todas las cosas, le gustaba la forma en la que el lograba quitarle cualquier invasión sobre la duda estar viva, y sentir la vida estremecerla en una conmoción. Y entonces le dieron ganas de gritar: es que yo te elijo porque vos sos así, yo te elijo porque me haces reír, yo te elijo porque con todos tus defectos vos ME HACES FELIZ.