noviembre 24, 2009

Limites


Te proclamabas solitaria. Te proclamabas libre de los esquemas. Siendo miel, siendo sal, siendo problemática e irracional. Cuando de niña te apuntaron, en vez de llorar, reíste para no ser una mas. Bailando en el recreo, cantando, jugando con fuego, la última amonestación llego para hacerte explotar. Con la convicción de ser diferente, deseando la muerte de tus padres, y de paso la de la sociedad, huiste al norte, con una mochila en los hombros, entre ácidos y flores tapaste todas las caras viejas que ansiabas olvidar. También dibujaste la tuya, la disfrazaste, y la perdiste en un tren a San Juan. Libre por vos, libre para demostrarle a los demás.

Nadie quiere saber de vos, nadie quiere de tu recomendación. Investigando las extremidades de tu alma se te inutilizó la conciencia una noche de fogones y brotes que ninguno quiso parar. Tus conocidos recién se dieron cuenta que tu razón faltaba cuando comenzaste a vomitar. Se excusaron, igualmente, “los delirios nunca vienen mal”.

Descarrilados, cada vez hay mas. Perdidos, hablando solos, será que la locura es cada vez más comprendida sin dejar de ser marginal. Se permite todo, y no se permite nada. “Ahora todo es normal”. Lo que se ve en pantalla nos prepara para aceptar lo que nos vamos a encontrar. También para imitar. Si avanzamos, si retrocedemos, se aceptan delitos, drogas, sexo y vulgaridad. También se aceptan falsedades, corrupciones, tribus urbanas, polleras cortas y padres que se dejan de amar. Los jardines ya no festejan el día de la madre o del padre, lo remplazan por “el día de la familia” para no lastimar a nadie. “Es que hoy en día cada familia es un mundo, no queremos que ningún chico se largue a llorar”.

Incomprendida. Le gusta decirse así a si misma. Incomprendida por todos, nadie sabe leer sus reacciones. Si un día quiere gritar, gritará. Si un día quiere reír, reirá. Y si un día quiere matarse, lo hará. ¿Quién la puede parar? Si somos todos iguales. Si aceptamos visiones diferentes, si las culturas se contradicen unas entre otras, si cada vez sabemos más que nadie sabe la verdad. Y nos enorgullecemos de eso, porque nos encanta ser abiertos de mente, y después cortamos tajantes cuando aceptar eso quiere decir lastimar. Los limites se retuercen, se están doblando y gritan piedad… entonces le contesto mal a mi vieja, cago a mi novio, me fumo un porro y salgo a bailar. Tal vez, y teniendo en cuenta que es un tal vez con probabilidades mínimas, conozca a alguien una noche que pueda responderme a todo lo que me aturde. O tal vez, con un par de probabilidades más grandes, conozca a alguien una noche que no me sepa responder nada, pero que con un abrazo me consuele de a poco y me haga reír un rato.

Incomprendida, tachándose de ingrata, puta y suicida, se arma un disfraz para ser aceptada. Se viste de soledad y camina sola simplemente para que alguien la mire y se de cuenta de que esta sola. Preguntó cual era el límite, y nadie le respondió. Quiso saber cual era el método de ser, y a todos se les trabo la lengua antes de dar la gran revelación.
Tal vez, y solo tal vez, era un llamado de atención. Tal vez, y solo tal vez, divulgando palabras de otros, palabras de escándalo contradictorias, nadie se dio cuenta de que buscaba un poco de amor. El amor de papa, de mama, que nunca cedió.

Nadie quiere estar solo. Nunca voy a entender a la soledad ni a tu adiós.

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