noviembre 04, 2009

LAUTARO

Lautarito tiene tres y es el mimado de la familia. Ni el mas grande tuvo tanta atención, y eso que cuando tenia su edad hacia un montón de piruetas. Sabia hacer la vertical y la triple mortal. Era impresionante, que talentoso era Miguel y ahora se muere de celos. Adolescente y skater, una desgracia para los abuelos. La Tana que siempre lo presentaba  a sus chicas como el bomboncito de sus nietos, hoy mira para el costado y lo describe como el descarrilado. A Miguel no le importa, mira si le va a importar lo que dice su abuela concheta. El único buen recuerdo que tiene de ella es cuando le regalo su primera patineta.


Los padres lo persiguen a Lautarito por el jardín. Cuidado con los troncos, con las abejas, con la pileta. Cuidado con tragarte las monedas, no le des mas de cinco caramelos, el nene va a dormir la siesta. Que pesados. Que mierda tener hijos, piensa Miguel, ¿dónde queda la libertad de uno?. Yo cuando viva solo lo que menos quiero es depender de alguien. Si para eso me quiero ir de casa, no quiero controles, no quiero ninguna responsabilidad que no me de plata.

 

Nos juntamos todos los años nuevos en la quinta, que plomazo. Ver a la familia, mi vieja rompiéndome las pelotas con que me ponga algo que no sea negro. Zapatos de mi talle, deja la patineta en casa te lo pido por favor, que van a estar los chiquitos y se pueden lastimar.

 

Es que Lautarito tiene un carisma, repite la tía Coca mientras el nene le pide abrazos y le da besos. El amor le gana a cualquier cosa. Lautaro se ríe y corre, corre todo torpe y quiere atrapar a las luciérnagas. Coca lo sigue y juntos las van juntando una por una en un frasco. Asesinos, se van a morir en dos minutos. No le hicieron agujeros a la tapita. Como es inocente, no importa, no tiene conciencia. Llora, patalea, no piensa. Ser libres como los chicos, si claro, ya les van a caer los años, y con ellos, la culpa, la responsabilidad y lo extraño.

 

Lo que tiene de bueno Lautaro es que casi no llora. No es como los nenes del jardín que gritan por la mama todo el tiempo. Lautaro entra al jardín con su mochilita de Pokemon en los brazos, saluda a la maestra con un beso y no mira atrás. Cuando la mama lo va a buscar, corre y se sube al auto preguntando por el papa. Es un nene perfecto, las maestras no lo pueden creer. Sus dibujos van colgados por todo el pasillo resaltando de los demás, dibuja flores, estrellas, soles, a papa, a mama y a Miguel. Imita todo lo que hace su hermano, quiere ser de grande como el. Mama a veces se siente culpable cuando lo mira, una noche se le cayo de la cama y no se puede perdonar. El nene se golpeo la cabeza y estuvo dos días internado en el hospital.

 

Miguel esta cansado de su familia, y cuando suenan las doce no tiene ganas de saludar a sus veinte tías. Se hace el boludo, y con su pantalón tres veces mas ancho de lo normal se mete entre los árboles en medio de la oscuridad. Lo copado de estos pantalones es que podes guardar cualquier cosa, y Miguel ese día se había llevado un par de petarditos para festejar su nuevo año en soledad. Solo vino al mundo, solo se va a morir. No necesita de su familia careta para sentirse bien. No lo hacen sentir bien.

 

Lautarito ve a su hermano y lo sigue sin parar. La mama se distrajo dos minutos saludando con un beso al papa. Se aviva rápidamente y lo ve en dirección a donde va Miguel. Le grita en medio de los festejos: ¡Cuídalo bien!. Miguel rebelde, le hace fuck you con la mano y deja que el pendejo se quede con el. No lo reconoce, pero por adentro suyo sabe que su hermano es una masa. Cuando llega a donde esta el, le sacude el pelo y le dice: "pendejo con esto vas  a ver unos colores que ni con la pepa podes ver".

 

Le muestra el petardo y le explica que es peligroso, que se quede al lado del árbol. Lautarito, obediente, afirma con la cabeza y lo mira extasiado. Como admira a su hermano. Le hace conocer todas las cosas que con sus papas no puede. Le enseña malas palabras, cosas de hombres, cuentos bizarros. Miguel prende el primer petardo, y se aleja rápidamente a donde esta Lautaro. Ven como de pronto aparece una luz que sube al cielo y se rompe en mil pedazos. “Otro!, otro!” grita Lautaro desaforado. Sus ojos brillan divertidos, se denota su pulso acelerado. Miguel se ríe de el.

 

Prende el otro y se alejan los dos a contemplarlo. Esperan, esperan, pero algo no anda bien. Miguel empieza a putear, concha de la lora la mecha esta cagada. Bancame acá Lauti, voy a buscar con que arreglarlo. Miguel se aleja unos metros, Lauti encuentra su encendedor. Le grita a su hermano, pero este lo ignora. Le dice: pendejo, ahora te lo prendo, ya voy. Lautaro prende el fuego, se acerca al petardo. El también sabe hacer las cosas como su hermano.

 

Lo que mas lastima da es que todavía no saquen los dibujos de Lautaro del jardín. La gente tiene una forma estupida de recordar y sufrir.

 

 

 

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