agosto 29, 2009

La vergüenza

 

“Ahora si voy a tener una buena anécdota para contar” pensaba, mientras te veía seduciéndolo en frente de mis narices. El no era el primero y yo ya me iba acostumbrando a que me hicieras estas escenas. Mis celos, esta vez cautelosos, se esforzaron por esconderse en lo mas profundo de mi tez. Te proferí una sonrisa, y proseguí conversando con nuestras amistades, dejándote todo el terreno posible para que producieras la acción que deseabas.

 

Lo peor de todo era la humillación a la que me veía siempre ante estas amistades. Ya que eran en común, nos conocían bien a mi y a vos, y sabían todo sobre nuestra historia. Para ellos también era algo normal la situación que se daba, y eso era lo que mas me sonrojaba. Esta anomalía en la que me encontraba todos los días, tener que aceptar una relación enfermiza por solo el placer de  tenerte. Tenerte pero no proclamarte de mi propiedad, tenerte mientras tus ojos buscaban a otros, tenerte sin ningún tipo de compensación por lo que yo te daba. Esto, indudablemente, me hacia parecer débil a los ojos de los demás. No decían nada, pero yo sabia lo que pensaban de mi: la pobre persona que no tiene la fuerza de voluntad para ponerle los puntos. Para marcarle los limites. La verdad es que lo que yo sentía es que para lo que no tenia fuerzas era para ganarme del todo tu corazón. Indomable, o no, alguien algún día lo iba a atrapar y esa persona solo quería ser yo.

 

Era por eso que soportaba que estuvieras siempre seduciendo a otras personas. Ellas podían ser desde simples desconocidos hasta mejores amigos y lo que mas dolía era cuando te ganabas a estos últimos, claro esta. No por amor, no por traición. Yo ya sabia que, hicieras lo que hicieras con esa persona, a ninguna le entregarías tu afecto. Me dolía mas tan solo porque significaba mas vergüenza, mas humillación. Ni siquiera en mi mas profundo circulo de intimidad eras del todo mi pareja. Ni siquiera en mi circulo mas intimo de amistad yo era la única persona que conocía tu cuerpo. Los demás también sabían como besabas, como eran tus manos, como demostrabas tu placer. Me avergonzaba saber que ellos conocieran el secreto que solo debía ser mió.

 

 

Adelante un trago, suspirando fuerte cuando te vi por fin unir tus labios contra los de el. Tenias un método tan agresivo de besar: mordías y te pegabas al otro tan instintamente, demostrando tu lado mas animal. Te gustaba compararte con un león, el animal mas dominante de la selva. Los pocos que conocían tu método de seducción sabían que era en vano oponerse a el… tan metodista, tan fugaz: jugabas con todo el conocimiento de un ganador, sabiendo exactamente que decir en casa ocasión. Ibas y venias, impredecible en tus acciones, supongo que ese era el encanto que hacían que todos cayeran a tus pies. Eso y tu indomabilidad, cualquier persona histérica pisaría esa trampa solo para poder decir que logro tenerte. Incluso sabiendo que cediendo, me traicionarían. Incluso teniendo la clara certeza de que cediendo a ti me lastimarían, no podían decirte que no. Tampoco para ellos cuando tus labios andaban cerca era fácil imponer los limites establecidos en cualquier tipo de relación. Sabiendo eso, me era fácil disculparlos cuando me rogaban al día siguiente perdón.

 

Pero aquella noche, mientras procedías con el a otra habitación para entregarte a tu caprichoso placer, excedía de la anormalidad para convertirse en algo perturbador. Era la primera vez que me engañabas (si se puede usar tan hipócritamente el termino “engañar”) con el. El hecho de que esa noche no estallara se debía mas que nada a mi sorpresa que a mi ejercitado autocontrol. Todos a mi alrededor también tenían el asombro retratado en su rostro, pero nadie era incapaz de decir nada. Sentía mi pulso bombear descontrolado, pero era incapaz de reaccionar.

 

Ya supongo que se les estará cruzando por sus mentes: ¿qué clase de estupido se deja envolver por una persona tan sádica?, ¿qué clase de persona juega así con los demás?, ¿qué persona puede ser tan masoquista como para seguir con una persona así a su lado?. No lo se, si se los contesto tampoco lo entenderían. Podría empezar justificándome con la ausencia de un padre, podría justificarme tras la facilidad carnal de mi madre. Tras mis siete padrastros, mi fracaso laboral, un primer amor desastroso y un psicólogo nefasto que no me servia de nada… pero con ello tampoco se entendería. podría relatarles lo hermosa que era esa persona cuando, dejando sus capas de lado, mostraba su lado mas tierno, sorprendiéndome como un día de verano en pleno invierno. Que tanta practica, al fin y al cabo, lo hacían lo mas irresistible a la hora de acompañarme a la cama. Y que muchas veces me había repetido lo que yo significaba y lo irremplazable que era, aunque después me traicionara de esa manera. Pero, incluso con todo ello, tampoco es justificable.

 

Reconoceré igualmente que nada me había preparado para lo que vi esa noche. Volviste del cuarto de la mano de el con una sonrisa de satisfacción en el rostro que solo te la daba el buen sexo. Tenia las máximas esperanzas de que, en el fondo, te resultara asqueroso haber estado con el. Que por fin te convirtieras en alguien normal y tuvieras un mínimo de reglas conservadoras. Pero no, no era así. Mi corazón se encogió cuando supe que ahora si había llegado el gran final que tanto temía que llegara. La ultima cosa que me harías para que yo pudiera tener las fuerzas para poder decirte ”NO, esta vez no entraras a mi vida”. Mis ojos se rebalsaron de lagrimas y salí corriendo de la habitación. Cruce una mirada contigo antes de cerrar la puerta y alucine, tal vez, un dejo de culpabilidad en tu mirada. Suspire fuerte mientras asimilaba la información. Ahora si voy a tener una buena anécdota para contar, algo que se que le sucedió a muy pocas mujeres en la esfera mundial: mi novio es bisexual. Perfecto, lo ultimo de mi vida que faltaba que me hicieras experimentar.

Y aqui el embrollo de la cuestion

- Como te llevas con tu pareja?

- Mal

- Por que?

- Porque me trata mal

- Es un mal tipo?

- Si

- Y por que no te separas?

- Porque lo amo

agosto 20, 2009

TU CONSUELO


No estaba segura si me encontraba en una posición que se podría considerar normal. La realidad, es que en ese tiempo la normalidad para mi ya no tenia ni pies ni cabeza. No existía ningún manual, ningún dios, ninguna persona completamente objetiva como para consultárselo. La normalidad entonces, para mi, era una palabra que estaba de mas, inútil y sin significación alguna. Se perdía en medio de este tumulto del siglo XXI, donde la iglesia ni la sociedad tenia ya ninguna importancia en la vida de las personas cotidianas.

 

En tu habitación, mientras te retorcías en dolor, yo me estremecía. Observaba admirada la capacidad que tenias de expresar tu sufrir a través de tu cuerpo. Tus movimientos, torpes, agarrotados transmitían constantemente la terrible agonía que estabas sufriendo. Tus manos en forma de garras, tu pecho metido para adentro interrumpido por los vaivenes de tu respiración agitada. Tu rostro irreconocible, escondido bajo las arrugas fruncidas, colores rojizos manchados de la humedad de tus lagrimas. Y tus palabras… Tus palabras mezcladas entre jadeos por el llanto…Dios sabe que en esa situación tienen la capacidad de perturbar a cualquier alma.

 

-       No puedo respirar… No puedo respirar- Repetías atragantada por los jadeos.

 

Nerviosa, y sintiéndome bastante inútil te ofrecí un vaso de agua. Me desesperaba la impotencia de no saber que hacer para arreglarte. Si, la palabra es arreglarte. Cuando me encuentro en estas situaciones siempre deseo tener un tipo de maquina, un tipo de instrumento o de don para de alguna manera meter, no lo se, una palanca en ese ser humano agonizante, sanarlo y que vuelva a ser el de siempre. Como un doctor del alma, eso es. Se los llama así a los psicólogos, pero en mi humilde opinión el psicoanálisis lamentablemente es muy lento y, en la mayoría de los casos, inútil. Así lo había sido para esta mujer, que, tras años de hacer terapia yo cada día la veía empeorar.

 

Me invadía el terrible instinto de salir corriendo por la puerta, como muchas veces ya lo había hecho. Al mismo tiempo también me invadía la culpa por sentir aquello, sabia que al final volvería a casa y te pediría disculpas. Me mirarías con ojos acusadores y me llamarías traidora. Repetirías todo lo que has sacrificado por mi y yo me remordería una vez mas.

 

Lo mas triste de la situación es que el causante de tu dolor era un hombre. Un mero hombre que en casa se parecía mas a un rey. Su imperio era enorme, aunque se encontraba gravemente dividido. Aquí y allá, alrededor de su palacio, distribuidos en varias zonas nos establecíamos sus ciudadanos. Teníamos el privilegio de visitarle de vez en cuando y mantenernos de sus victorias. Éramos sus “chupa sangres”, mas fácil, como el nos denominaba.

 

-Tranquilízate, por favor- Le susurraba con voz tímida, de alguna forma siempre me sentía algo culpable de sus lagrimas- No es para tanto

 

No me contestaba, simulaba que tanta perturbación no la dejaba hablar. Seguía llorando, como una demente, y se aferraba a sus sabanas como si fueran su único consuelo. Intente abrazarla, pero ella no me dejo. Me quede ahí, tendida en el suelo al lado de su lecho esperando pacientemente que se le pasara. Mi mente de inmediato viajaba a cosas mas vanas, a superficialidades que me entretenían, y entonces me revolvía la culpa de que mi espíritu fuera tan débil como para no concentrarme en el dolor que estaba intentando destruir . Borraba la lista de cosas que me quería comprar de mi cabeza para prestarle atención a la mujer a la que le debía tanto. 

 

Precisamente de ella nació mi odio hacia llorar por un hombre, una de sus grandes enseñanzas. La había visto tantas veces, y con tanto tanto dolor proclamar que la habían lastimado que un día jure que nunca me convertiría en una mujer como ella. Jamás dejaría que un hombre fuera el dueño de mi felicidad. La mera idea me asqueaba hasta lo mas profundo de mis entrañas. débil y estupida, sin control de mis emociones… no serian calificativos de mi persona. Antes muerta. Por eso, mientras continuaba observándote, mientras tenias esa mirada perdida y tu rostro demostraba que no tenias mas ganas de vida, mi ser luchaba contra un rechazo abismal hacia tu persona. Dentro de todo el amor que te tenia, el rechazo a esa particularidad tuya era una guerra de todos los días. Me odiaba por sentirlo. Lo irónico de ese rechazo era que también lo encontraba culpable de que nunca podría tener una relación estable. Que paradoja. Por no sucumbir a el, los trastornos psíquicos, mis defensores, no me daban el privilegio de poder amar sanamente.

 

No sabría decir cuantos minutos pasaron hasta que pudiste tranquilizarte. Me sorprendió el silencio de repente, cuando tu llanto se corto. Mi mente regreso al lugar donde debía estar presente, y te mire, reconozco, un poco atemorizada de tu próxima reacción.

 

-       Tu… lo llamaste- Susurraste con la mirada fija en la ventana, totalmente debilitada.

-       Si

-       Lo llamaste… aun sabiendo todo el mal que me hizo durante estos veinte años

-       Si – Volví a afirmar, intentando mantenerme firme.

-       Y le hablaste con amor

-       Es que le tengo amor- afirme sin dudas. Y esa afirmación fue la causante de lo que sabia que vendría después.

 

 Colérica, comenzaste a enumerar cada uno de los daños que te había hecho, cada uno de sus errores y de sus maldades. El sádico tirano que gobernaba nuestras vidas todos los días, y yo me atrevía a “amarlo”. El hombre que destruyo toda la felicidad que podría haber conseguido esa mujer, y yo me atrevía a afirmarlo en su cara. La realidad es que yo no deseaba estar en esa situación, la realidad es que quería escapar todos los días y liberarme. Tenia ganas de gritarle a ese hombre “Mírame, mírame bien… YO NO QUIERO SER PARTE DE TU IMPERIO”, pero todavía no tenia los recursos suficientes para hacerlo. Espere a que dejaras de decir esas cosas horribles que rasguñaban con filo mi pecho, que destruían la imagen que tenia de aquel hombre que conocía bien, y al mismo tiempo, no conocía nada. Que era la razón de mi vida, y todos los días de esta un enemigo. Una sombra misteriosa que deseaba volver carne en cada uno de mis actos. Entonces, cuando terminaste de enumerar sus maldades, comenzaste a insultarlo. Volteé la cara, y la escondí mirando para abajo. Nunca sabia que cara poner cuando mi mama empezaba a insultar a mi padre.

 

 

agosto 07, 2009

EL ULTIMO DISFRAZ

 


Tus ojos se clavaron en mi cabello otra vez. Empecé a sentir como me transpiraba la nuca. Me disculpe un minuto, el clásico sintagma cristalizado, y me levante torpemente de aquella silla de madera, un poco podrida, del bar. Camine rápidamente hacia el baño, volteando la cabeza un segundo para comprobar que te había dejado en soledad. Me luciste una sonrisa, y yo tímida, me voltee nuevamente y seguí mi camino.

 

Entre al baño, respire hondo. Cerré la puerta, con una mueca asqueada por el hedor que emanaba aquel retrete publico. Busque mi imagen en el reflejo, observe mi cabello. Bien, nada fuera de lo normal. ¿por qué se me había quedado entonces mirando así la cabeza?. Bien, entonces no era nada. Estudie mi cara con detenimiento, delineador, rimel, rouge.. todos en su sitio, ninguno corrido. Me metí mejor la remera para que me hiciera parecer mas delgada. Me acomode el escote, para que mis senos simularan tener una forma redondeada. Comprobe si no tenia las medias corridas mientras mentalmente repasaba la conversación que acababa de tener con el: No había hablado de ex novios, ni de la estupidez mental de mis amigas, ni de mi empleada ni de sexo. Perfecto. No me había rascado la nariz, me había contenido de sacarme un pedazo de comida de entre los dientes, no había eructado por mas que estuviera hasta la garganta de cerveza y definitivamente había ocultado mi risa por una que sonara mucho mas femenina. Todo en orden.

 

Salí del baño, me seguías esperando con una sonrisa seductora. Entonces me pregunte si esa sonrisa podría ser natural. Me senté a tu lado. Me pregunte si no la habrías ensayado varias veces en el espejo durante años. Me acomode el pelo como mejor me quedaba desde el ángulo en que me estabas mirando. Me pregunte si un par de meses después, si lográbamos seguir juntos, me seguirías recibiendo siempre con esa sonrisa. Me acariciaste la mejilla y me besaste con delicadeza, sin propasarte. Entendí que estabas dominando tu pasión para no tirarme arriba de la mesa. Y solo entonces, me di cuenta que estaba disfrazada. Me sentí ridícula. sentí que el mundo se daba cuenta de que era una farsante, y se volteaban a señalarme. Y tu, ingenuo, todavía no te dabas cuenta. Todavía no sabias lo que te depararía si siguieras conmigo. Que, yo habiendo puesto tanto empeño en lograr armar este disfraz, si conseguía mi objetivo, me conocerías como nunca te lo había demostrado hasta ese momento. Si tu te enamoraras de mi, descubrirías que en realidad no tengo el cabello tan liso en la mañana..Que la pintura cuando pasan las horas, se me termina corriendo y se me forman unas horribles ojeras negras debajo de los ojos.  Que de vez en cuando, me sale un grano en forma de cráter. Si tu llegaras a desnudarme, el cual era mi objetivo a largo plazo, notarias que mis senos en realidad tienen forma de cono. Que tengo un par de kilos de mas, y es probable que en algunas épocas engorde un par mas. Sobre todo en invierno. Que de vez en cuando lloro sin saber el motivo, y grito histérica que el mundo no es justo conmigo. Que me gusta mucho mas el sexo que a la mayoría de las mujeres, y eso ya ha logrado asustar a varios hombres conservadores. Que mis relaciones anteriores han sido todas complicadas, y siempre han terminado de forma desastrosa. Y si, he sido infiel un par de veces. Y si, con uno de sus mejores amigos. Aunque nunca entenderás el contexto en el que lo hice.

 

Te darás cuenta que me cuesta mucho contener mis eructos. Y cuando duermo, y tengo la nariz tapada, ronco fuerte. Que soy alérgica a los perros, al polvo, a cualquier tipo de pelo y a algunos condimentos, pero igual no me alejo de ellos, por lo que en ocasiones estornudo como una condenada todo el tiempo. Que en casa, me gusta estar con una remera grande y un calzón viejo. Estar tirada, horas, mirando el techo. No cocino, no limpio, no ordeno, soy la peor de las peores amas de casa. Bailo cuando estoy de buen humor y me desnudo, te darás cuenta que no tengo el mejor de los cuerpos.

 

Entonces analice la idea. La idea de esperar a que tu tuvieras la capacidad de destruir mis barreras. La idea de sorprenderte exclamando “No soy tan perfecta”. Que mientras mas te acerques a mi, mas difícil sea. Y tu, como un caballero glorioso esperando hacer feliz a la princesa, te des cuenta que en realidad soy mas parecida a un amigo tuyo que a una modelo. La mera idea me revolvió el estomago, decidí ponerte a prueba.

 

Quitando todo rasgo de timidez de mi cara, me arroje sobre ti excitada. Esa parte era la que mas difícil se me iba a hacer contener. Me correspondiste enseguida, comprobando mi sospecha de que tu también habías venido disfrazado. Te mordí con fuerza el labio para luego lamer el lóbulo de tu oreja. Soltaste un gemido, exaltado. Me susurraste una broma de porque no íbamos corriendo a tu departamento. Todavía no estaba segura de tus movimientos. Entonces, solté por fin mi risa de hiena. Una mezcla de gruñidos de perro y un cerdo atragantándose. Alzaste las cejas, sorprendido, reíste inmediatamente. Y supe que eras para mi.

ME RINDO


“Vamos a jugar un juego” le susurro ella, lamiéndole el oído. Su pulso se acelero, notando su pecho apoyado sobre su tórax, su respiración instantáneamente se corto. La tomo de la muñeca, para acercarla a su boca, y ella rápidamente huyo riendo. “No, tonto, aquí no”. Mientras su pollera volaba al compás de sus piernas, torpemente se levanto. La siguió, corriendo por el piso de cemento, mientras ella se daba vuelta y reía al ver su expresión. Avergonzado, cuando llegaron al borde de los limites del colegio, se detuvo. Ella le miro desafiante, y el, tomándola por la cintura, la acerco a si mismo. El rostro de ella se crispo “ Te dije que era un juego” refunfuño mientras lo alejaba “Y todo juego tiene reglas”. El se quedo mirándola, atontado. Su belleza lo abrumaba, se sometería a cualquier estupidez que por la mente de ella, la mismísima Venus, se cruzara. Ella sonrió finalmente, aliviándole la tensión. Puso sus manos sobre sus mejillas rojas, y acerco su boca a la de el. Sus respiraciones agitadas por la reciente carrera chocaban una contra la otra, el sintió su perfume de cerca y supo que estaba perdiendo cualquier tipo de control sobre si mismo. Ella rozo con delicadeza sus labios contra los suyos, “ como si quisiera matarme dulcemente” pensó el. “ Hay una única regla y es la siguiente” Murmuro ella mirándolo a los ojos, y hizo que sus labios se rozaran nuevamente. “ ¿Cuál?” inquirió el, al borde de la perdición. Ella sonrió por ultima vez, antes de gritar colérica “EL QUE AMA, PIERDE” y con su pequeño puño de un solo golpe lo tumbo.

 

Por un segundo, el rostro de el mostró confusión. “ ¿Qué quere…?”, sin poder terminar la frase, ella ya estaba arriba de el. Y en el momento en que ella lo tomo del cuello, y golpeo su cabeza contra el césped llena de rabia lo entendió de una vez. Rápido, la tumbo a ella debajo de el. Le doblo los brazos, estrujándole la piel y le demostró quien tenia el poder. Su sonrisa de suficiencia quedo borrada al instante, cuando ella con un cabezazo acompañado de los vaivenes de sus cabellera dorada casi le hace perder el conocimiento. La batalla apenas había empezado. Se fueron arrastrando colina abajo, por el césped, robándose continuamente la victoria y el control. Como una de sus manías, ella en un momento le rompió la camisa, y se tomo un instante para admirar la belleza del torso masculino desnudo. Un segundo de distracción que le costo un ojo negro. Se repuso y lo golpeo en la boca tan duro que de esta comenzó a borbotear sangre. El, se vengo luego, robándole la pollera escocesa. Sonrió triunfante, y ella con rabia llevo sus manos a su pecho, rompió los botones de su camisa en un segundo y dejo sus senos al descubierto. El, atolondrado,  tarde supo que era una táctica de guerra,  cuando las uñas rojas de ella arañaron su espalda de arriba abajo. La pelea continuo hasta que llegaron colina abajo, donde un río salvaje corría por las piedras. Ambos, ya desnudos completamente, ni siquiera lo notaron. Sus cuerpos sudorosos se retorcían sobre el césped mojado, frenéticos y descontrolados. Hasta que en un momento por fin, todo se detuvo. Ella, entre golpes, lo arrastro al borde de las rocas, y le apretó la garganta hasta casi asfixiarlo. El, dotado de una fuerza superior, no se podía mover: sus brazos, inmóviles bajo su propio peso, estaban atrapados en ese momento. Ella sonrió victoriosa, encima de el y se agacho para susurrarle, ironica, su ultimátum: “ ¿asfixiado o ahogado?”, aflojo un poco las manos de su garganta, piadosa, para que pudiera responder. Se miraron por varios segundos, acelerados, con los dientes apretados. “ Ninguna de las dos, me rindo” grito el con la voz entrecortada. Soltó un gruñido, mal humorado Ella lo miro expectante, soltándolo completamente y alzo una ceja, con una sonrisa a punto de escaparse de su rostro seco. “ Esta bien, te amo”, susurraron los labios sangrados de el, vencido. Ella se acostó exhausta, lo abrazo apoyando la punta de su nariz contra la de el y estallo en carcajadas.

EL KARMA (no es justo)


A veces sigo pensando en vos. Esos recuerdos, inexplicablemente muy vividos, me sorprenden de la nada. Se despiertan con varios paisajes, a veces en medio de un comentario y otras veces cuando me encuentro en otros brazos. Lo único que puedo asegurar de ellos, además de detestarlos, es que no son voluntarios. Ojala lo fueran, ya que si sucediera así mis manos no se encerrarían instantáneamente, mi pulso no se aceleraría transformándome en inmóvil, los gestos no se me desfigurarían y mi  subconsciente no intentaría disfrazarlos para que el mundo no registre estos residuos. Residuos, algunos quedaron en la casa. Un regalo, un libro olvidado y una enseñanza. Materiales que, irónicamente, son mas difíciles de deshacer que tu presencia. Esto serán superficialidades igualmente, comparado con lo que odio soñarte. Irrefutablemente, es mi subconsciente el único que te extraña. Ese maldito traidor. En mis sueños, tu única misión es lastimarme. Como una pesadilla, yo se predecir el final, así, dormida, no me puedo mover ante tu egocentrismo, no me puedo despertar. Resumiendo nuestra historia, espero tu golpe final.

 

Decididamente, el karma no es justo. Si el karma existiera, el que se despertaría insultándose a si mismo serias tu. Si el karma existiera, yo tendría un par de brazos donde dormir todas las noches. Si el karma existiera, seguramente ya me hubieras suplicado disculpas. El mundo te humillaría un poco todos los días y tu serias el juzgado por tu incapacidad emotiva. Si el karma existiera, probablemente, los amadores no serian el punto de vergüenza. El karma procuraría bendecir a estos mismos, y hacer que los amados les correspondan. El dicho “ Pon amor donde antes no había, y sacaras amor” se equivoco en varios casos. Probablemente fue creado antes de que se descubrieran las enfermedades psíquicas, con sus neuróticos, histéricas y narcisistas.

 

Si el karma existiera, las personas no me seguirían preguntando por ti. Y menos me comentarían lo linda que es la mujer con la que estas hoy en día. Porque decididamente, si el karma existiera, por lo menos me haría el favor de unirte con alguien sin belleza. Y si el karma existiera, no me daría tanto miedo volver a hacer el amor. Mi cuerpo no sufriría las consecuencias de mis años contigo, y yo no detestaría a cada persona que contenga un mínimo rasgo tuyo. No, decididamente, el karma esta vez no fue justo. Aunque no niego la probabilidad que tal vez las consecuencias del karma me hayan caído desde otro mal. Tal vez este karma provenga de lagrimas de ojos anónimos donde yo fui la culpable de su existencia. Pero es indudable que si el karma existiera, yo ya te habría superado. Y si el karma existiera, yo no escribiría esto.     

agosto 04, 2009

ETERNA



Sin conocer la delgada línea exacta del limite de la comprensión, intentare buscar un vuelo dentro de esta condición, Mi cuerpo, mi instrumento carcelero, impotente, claustrofóbico y censurador se distanciara de la razón, y esta romperá con los prejuicios para unirse al espíritu, resumiendo todo mi yo. Lo podemos denominar si quieren, aunque eso podría limitar nuevamente la esencia vital de su complexión. Usaremos el termino "ALMA", sometido burdamente por las novelas rosas del siglo XX. En este caso, el "ALMA" no se unirá por siempre a otra descubriendo su incondicional media naranja. En este caso, el "ALMA" no se prometerá estupidamente a otra ignorando su verdadera naturaleza. Hablaremos de la naturaleza del "ALMA" , dentro de las limitaciones del propio lenguaje por lo que será una mentira afirmarlo así: "casi objetivamente".

 

Con ella, SIENDO ELLA, yo trascenderé. Revocare mi cuerpo inmóvil, y no dependeré de nada para volar . No necesitare de mis sentidos para conocer. El ver, tocar, oír, oler y degustar no tendrán mas que una insignificancia en vidas pasadas y se volverán extrañas, aunque simples, dentro de la totalidad de lo que representa todo lo que existe en fin. Las energías, aquellas que con el cuerpo apenas se pueden sentir, serán las explosión del todo, y por ellas podré afirmar la existencia de otras presencias que podrán acompañarme o no. La soledad tendrá otro nombre, ya que en realidad es la unidad del ser. Estaré yo, y nada mas que yo, la sociedad será un destello hipócrita de los humanos que por miedo a su fin necesitaban de otros a su alrededor. Y el alivio, el alivio de la certeza de que no todo tiene un final carnal desplegara mis alas hacia lo que creo que es la verdadera felicidad. El negro abismal, sordo, dormido y encegador en su totalidad ya no apretara mi espíritu, desgarrándolo mil veces en su terror como lo hacia cuando este se hallaba encerrado entre débiles huesos y piel. Descubriré que no podía ser esa mi hermosa conclusión, que la conclusión no existe, que fue deducida por la imaginaria razón del tiempo lineal, y que este se esfuma en cuanto salimos de la torpeza humana para demostrarnos que en realidad es uniforme, ni siquiera circular. Va y viene, no se puede moldear ni agarrar. El placer carnal será insignificante, el sexo será una excusa abierta para que, con la procreación, las almas temerosas puedan encerrarse una vez mas.  Ya que tal vez la infinitud del tiempo sea espantosa para las almas cobardes, tal vez el sufrimiento sea demasiado para una memoria eterna... que continuara siendo eterna aunque duerma tranquila y escondida en otra vida mas, otra vida mas que también concluirá., y las memorias seguirán ensanchándose y el dolor será mas. Tal vez el cuerpo sea solo un recondijo dentro del universo donde al espiritu se le da la oportunidad de descansar un segundo de su eterna eternidad.

 

Vida, mentira fugaz, a veces pareciendo tan larga, es el propio yo quien te quiere alargar. La muerte, que tantos prejuicios tiene, en mi opinión que venga tranquila, no temo recordar. Eterna como soy, sin dudas, sácame de este cuerpo que yo ya quiero volver a volar.

SIMPLE



No lo tengo porque decir, y no lo voy a repetir una vez mas. Intentando encontrar una descarga a mi reputación, re puta no te voy a explicar nada, no tenes porque tenerme un mínimo de compasión.

Si, a mi me gusta gritar de mas. Y si, a veces siento demasiado y me dejo llevar. Me encierro en mi cuarto días y días, porque no encuentro un sentido y no me quiero levantar. Otros días me emociono, saltando por las calles, pura e impulsiva, amando mi libertad. Cuando algo me conmueve, estallo en lagrimas sin importar la seriedad de alrededor. Abro la boca, se me escapan errores y después pido perdón. Soy mal humorada, histérica y complicada en el amor. Bailo en las calles, y varias veces salí en camisón. Me gusta estudiar solo lo que me inspira, y leer de mas porque me hace imaginar. Canto fuerte, aunque lo haga mal. Me gusta volar a cosas que no existen, me cuelgo en recuerdos que no volverán a pasar y a veces tengo ganas de ser alguien mas. También me gusta hablar de sexo, y contar anécdotas vergonzosas como bufón para hacer reír a los demás. Me levanto, me encanta hacerlo tarde, y algunos días me siento yo, otros no. A veces soy tímida, a veces excéntrica, otros espasticamente yo. Me encanta ser cínica, irónica y putear. En otras ocasiones, ayudo a los viejitos, le compro un alfajor a un nene, sonrió exageradamente y doy gracias de mas. Me da placer disfrazarme y jugar, inventarle mentiras a gente que no conozco para poder analizar la sociedad. Siempre soy sincera conmigo misma, me rió de mis defectos y mi principio es la lealtad. Me gusta tomar para llorar y DISFRUTO MUCHISIMO DE MI SOLEDAD. Y si, también me encanta la poesía, el teatro y el rock nacional. Soy persona y tengo un alma trascendente, que no te va?... ahora no me vengas con tu cara de concheta a decirme: Ay! Cami, eso esta mal!.