diciembre 22, 2008
GRACIAS!
La realidad es que es mucho mas fácil escribir cosas tristes que hermosas, y hoy pude encontrar la razón: el dolor es algo con lo que cualquiera se puede sentir identificado, pero la felicidad no. Hoy vida solo te puedo decir una cosa: GRACIAS!, gracias por dejarme seguir viva, gracias por el mundo en el que vivo, gracias por poder conocer los colores, gracias por mi voz, por poder gritar lo que quiero, cuando quiero, sin represión. Gracias por darme paz, por tener una boca, dos manos, y dos piernas que me dejan avanzar. Gracias por dejarme oír las cosas que me hacen bien. Gracias por darme hermanos, y por poder amarlos para que me acompañen hasta el final. Gracias por darme unos padres excelentes, que me dieron el ejemplo y el pan. Gracias por darme una familia grande, con tíos, primos y abuelos que luchan por quedarse unidos sin importar que pase. Gracias por poder saber quien soy, a donde voy y con quienes estoy. Gracias por los amigos, que son mi segunda familia, por quererlos y porque siguen acá. Gracias por poder sentirme orgullosa de lo que soy. Gracias por la sabiduría, por poder viajar, por poder aprender. Gracias por la fantasia, por la imaginación, por poder volar con los pies. Gracias por poder leer, por poder crear, por poder amar. Gracias por dejarme crecer, porque haya un mañana y un después. Gracias por la posibilidad de poder equivocarme, y cambiar las cosas para que ello no implique un final. Gracias por dejarme ser útil y poder ayudar a los demás. Gracias por Argentina, por Buenos Aires, por mi hogar. GRACIAS VIDA, POR ESTA FELICIDAD!
diciembre 13, 2008
Sin abrazos, por favor

Aparece entonces el dejo de la friccion, tu climax y nuestros vuelos convertidos en traicion. Tu flacidez repite una y otra vez que no volveremos a despegar, todo lo que nos acababamos de dar habia sido tan solo un puro instinto animal. Tal vez, en otros brazos, volverias a probar. Tal vez, en otros brazos, abrazarias solo por gusto al amar.
En mis brazos huiras, diras que es demasiado tarde, tarde para ti, y tarde para mi. Nunca habra un nosotros, un tu y yo en una misma oracion, sera que nos hemos dado demasiado y se ha pasado la hora de cuestionar la verdad, sera que nos hemos dado cuenta de que es demasiado tarde para volver a comenzar.
El rostro de mi madre, taciturno, insulso, aparecera en tu conciencia una vez mas, las noches en vela donde cuestionamos al mundo, hara que te retractes de lo que siempre pasara, y la voz impura de nuestra torpe quimica sexual, que cabalga descontrolada huyendo de cualquier prototipo moral, volvera a hablar. No le importaran tus remordimientos, no le importaran mis lagrimas, no le hara asco a nada y volveremos a tropezar.
Me diras un hasta luego, yo me quedare tendida en la cama, sin musitar, mientras lentamente las cenizas de mi cigarro encendido se convierten en polvo, polvo que luego se disolvera. No me lavare las manos, no cerrare la puerta en cuanto te vayas, me quedare dormida sin pensar. Tal vez recueste mi cabeza donde segundos antes habia estado la tuya, solo para reemplazar tu cuerpo con tu olor. Me convencere de que fue real, de que alguna vez estuviste aca, como si con tu aroma me alcanzara para verificar lo que ya no esta, ya que por supuesto no dejaras ninguna marca mas. Ni siquiera el roce de tus labios en los mios como sello final. No, esa es tu forma de decir que todo volvio a la normalidad.
Al otro dia reire, me acordare de la noche anterior, y reprimire todo lo que parezca anormal. Repitire en palabras lo que sucedió, me preguntaran si eres mi pareja, siempre dire que no. Dire que no me haces danio, que es solo un juego que hacemos entre los dos. Que somos amigos, pero que jamas lo sucedido suponeria una traicion.
A los pocos dias pasaras por mi puerta, te dejare pasar. Actuaras como si nada, pero no me tocaras. Ni un abrazo, ni una caricia, nada te nacera. Que tipo de ironia cruel nos ha hecho el mundo, que de tanto sabernos no nos ha dado la oportunidad de amar.
mayo 29, 2008
El y Ella

El y Ella se conocieron en un bar, El se acerco a su mesa y le pregunto su nombre, Ella le contesto que era Gabriela. Conversaron un rato, intentando descubrise sus esencias, pero mostrando lo más superficial. Si, El era un abogado, si, Ella tenía 21 años. A los dos les gustaba navegar. Sonrieron y acordaron encontrarse otro día para cenar.
El noto que a Ella no le gustaba el pescado, a Ella le agrado que El la hiciera reír. Hablaron de sus familias, de sus trabajos, de anécdotas pasadas: de temas gastados que simulan ser nuevos cuando llegan a rostros antes ignorados. Días posteriores se fueron visitando, se fueron descubriendo, se fueron estableciendo. Llego el primer beso, luego el primer reconocimiento de amor. Ella conoció a la familia de El y El a la de Ella. Los dos ya sabían que era una relación seria.
Convirtieron su romance en algo de todos los días, y el descubrimiento fue reemplazado por una rutina. El trabajaba hasta las 10, y Ella aprovechaba para estudiar y después compartir su tiempo con El. A veces miraban películas juntas, a veces tan solo se iban a conversar. Ella mudo sus cosas a lo de El, y discutieron que cajón era de quien. Dejaron transcurrir el tiempo, las novedades iban desapareciendo, dejaron de irse conociendo.
Un día Ella despertó y descubrió que estaba harta de cocinar. Al día siguiente El reparo que las carnes de Ella lo habían dejado de excitar. Ella grito que El no se podía tomar nada enserio. El siempre le reprochaba lo caprichosa que era. Las lágrimas de Ella fueron lentamente convirtiéndose indiferentes para El. Ella dejo de intentar animarlo cuando El volvía abatido a casa de tanto trabajar. El no le pidió mas que lo acompañara a sus viajes de negocios, Ella se reunía cada vez más con sus antiguas amistades a conversar. Ninguno de los dos hablaba, pocas veces había ruido en la casa.
Ella volvía feliz de una entrevista de trabajo, por fin la habían tomado. El estaba recostado en su cama, ni se inmuto cuando ella entro al cuarto. Ella le murmuro algo sobre cambiar las cortinas de baño, la avergonzaban frente a sus invitados. El contesto que estaba harto de seguir tirando dinero en trastos. Ella tomo un perfume, uno de sus primeros regalos de aniversario, y lo arrojo justo arriba de la cabeza de El. El seguía inmutado, sabia que los ojos de Ella lo estaban buscando. Finalmente, la encontró con la mirada. Ni El ni Ella decían nada. El y Ella habían despertado. Una lágrima recorrió la mejilla de El. Ella balbuceo algo, y se fue. El y Ella recién se habían dado cuenta de que ninguno de los dos seguía amando.
abril 18, 2008
LO QUE NUNCA FUE

Esta historia nunca tuvo una coherencia, nunca tuvo ningún desenlace, no tuvo ningún fin. Si quieres, no la llames historia, porque jamás la veras morir. Podríamos darle un contexto, una parte dio amor hasta desgajarse y la otra parte vivió de el. Ni siquiera hay partes, una no existe, una nunca tuvo papel. Una nunca actuó, una nunca supo de este contexto creado a su alrededor. Siempre fue basada en una sola persona, en la visión ilusa de una niña encerrada en su propia piel. La cárcel creada por ella misma que marco cada uno de sus pasos después del nacer de el.
El nunca sabrá que fue de su andar, y la historia que nunca fue, tampoco será. Ya no vivirán juntos, ya no se tendrán. Jamás serán padres del mismo hijo, jamás se besaran. A ella la amaran otros, y el tiempo de ambos se acabara, ella nunca será mas de lo que fue para el, ni el mas de lo que era para ella. No se podrán tocar más. No sabrán donde viven, que sienten, con quien están. No sabrán que hubiera sido vivirse, esperarse, estarse, amándose juntos hasta despertar. Tampoco sabrán quien fue el primero en morir.
Las miles de promesas que quedaron con el aire, ella siempre las revolverá. Nunca aprendió que la realidad del amor es que no es eterno con una persona, sino una transición. Que el amor tiene etapas, y la ultima siempre será el dolor. Que no puede fiarse de promesas impropias, porque estas no dejan lugar a un futuro interminable con ella. En brazos ajenos, brazos de amor, ella recurrirá a su pasado y a su cárcel de tez. Dirá que sigue amando, pero que es un amor cansado de ser.
abril 04, 2008
Verónica y Javier (Relato)

Verónica comenzó a revolver cosas en ese viejo baúl que no abría desde que se había casado, hacia más de veinte años. Su hijo menor necesitaba un sombrero de galera, y ella estaba casi segura de que había guardado alli un sombrero así que había utilizado en sus épocas de actriz, cuando todavía era una adolescente.
Cuando ya había pasado un poco mas de cuarto de hora redescubriendo su juventud en aquellos viejos objetos que le enviaban a la cabeza miles de recuerdos ya casi olvidados, finalmente lo encontró. Ese dichoso sombrero viejo, cubierto de polvo, con el que una noche había recibido miles de aplausos gracias a su talentosa actuación, que ingenuamente ella creyó que seria su verdadera vocación. Comenzó a reírse sola de este hecho, no supo determinar cual fue el tiempo en el que aquellos tontos sueños desaparecieron de su cabeza y cayo a la realidad de un gran golpe, pero adivino que probablemente había sido un poco después de casarse, cuando se enteraron ella y Javier que iban a tener un hijo.
Puso el sombrero a un lado, y siguió revisando el baúl por curiosidad, con un poco de miedo a llegar a algún recuerdo que odiaría encontrar. Más disfraces, anuarios, libros viejos, fotos con amigas con las que ya no hablaba o difícilmente recordaba sus nombres, y un diario. Un escalofrió mezclado con una intensa emoción le recorrió la espalda cuando tomo aquel cuadernito en el que se había sumergido cuando era una adolescente y contaba detalladamente aquellos años de su vida. Lo abrió y leyó la primera pagina, donde automáticamente describía la intensidad con la que amaba el teatro. Una sonrisa melancólica le cruzo el rostro.
En ese momento, la puerta se abrió, y entro Javier con un aire cansado. Se sentó al lado de Verónica y observo el desorden que había hecho.
- Encontraste el sombrero? – Pregunto mirando alrededor
- Si, esta ahí, al lado de baúl- Le contesto Verónica, mientras seguía leyendo su viejo diario.
- Que es eso?
- Mi diario de soltera- Respondió Verónica con una sonrisa picara, Javier puso cara de enfado.
- Déjame leer eso- Y le arrebato el cuaderno de las manos, y se puso a leerlo, transformando su mala cara también en una sonrisa.- Deberías volver a actuar
- No, no – Negó la mujer con cara de pánico- Ya estoy muy vieja para eso
- Jamás estarás vieja para mi- Refuto Javier, mirándola con dulzura.
Siguieron leyendo juntos el diario, hasta que de repente encontraron una parte en la que Javier aparecía. Se habían conocido en la escuela de estudios teatrales. Veronica había escrito que para ella, el era una pesadilla: la seguía a todas partes, le cantaba sonetos de amor y de vez en cuando, la insultaba. A lo largo de las páginas que proseguían, Verónica se preguntaba todo el tiempo si Javier no sufría alguna enfermedad mental, porque claramente creía que estaba demente.
-Que mala eras – Le reprocho Javier a su lado, ella se disculpo brevemente y prosiguió con la lectura. A lo largo de las siguientes paginas, la presencia de Javier en ellas se hacia mas evidente, hasta que llegaba a hablar de otra cosa que no fuera el. Finalmente, luego de extensas descripciones de las conversaciones, había confesado que creía estar enamorada de el, y que le iba a dar una oportunidad.
Luego de esa confesión, las palabras que había escrito cuando apenas tenia diecinueve años de edad, parecían brillar todavía con la felicidad con la que habían sido escritas. Hablaban de Javier, de lo bien que le hacia su mera presencia, de cómo la hacia reír y como podía contar con el para cada cosa que le sucediera. Del descubrimiento del amor, de lo increíble que era, de cómo era capaz de dejar cada uno de los proyectos que había organizado para su futuro a lo largo de toda su vida solo por seguir estando a su lado cada día. Infaliblemente, lo había hecho, pensó Verónica cuando leyó esta frase en su diario.
Cuando Verónica y Javier volvieron a la realidad, después de haber leído casi todo el diario, habían pasado ya varias horas y estaba anocheciendo. Solo quedaba una página por leer. Verónica, con las manos temblorosas, la leyó lentamente. En esa pagina, relataba como Javier le había pedido matrimonio, como con cada palabra en su proposición le había dejado en claro que su única felicidad dependía de ella, que aunque eran jóvenes, no quería esperar un solo día mas sin estar atado a ella por el resto de sus días. Contaba como ella le había dicho que si, que sin el ella no era nada. Como dos adolescentes se habían jurado amarse toda la vida, aprendiendo a ser dueños de sus emociones.
Entonces, al finalizar esa hoja, Verónica alzo la vista con los ojos llenos de lágrimas y miro a Javier, quien silenciosamente lloraba.
- Es increíble poder amar así, con la misma intensidad, a lo largo de tantos años- Susurro la mujer mientras miraba a la persona que estaba a su lado y sus lagrimas aumentaban- Es increíble el prometer seguir amando a una persona toda tu vida, y todavía poder cumplirlo día a día
Javier le acaricio el cabello sin decirle nada, y entonces la abrazo fuertemente. Ambos se quedaron en silencio varios minutos, sin escuchar nada mas que el ruido de sus respiraciones, percibiendo como les ardía la piel al poder sentir la tristeza que sentía el otro.
- Me gustaría que papa estuviera aquí – Susurro Javier, mientras se separaba de su madre y se derrumbaba en lágrimas.
- Sigue aquí- Contesto Verónica, y sonrió, observando aquel anillo, viejo también, que estaba y había estado en su anular por mas de veinte años.
Reafirmo la frase que acababa de decirle a su hijo en su cabeza, “sigue aquí”, el único pensamiento que le hacia no cumplir lo que le había dicho a Javier cuando el le propuso matrimonio. Solo así, ella, aunque su esposo ya no existiera, podía ser, y así, sacarse la duda sobre estar viva.
marzo 10, 2008
CÁNDIDA

linda, y como cada cosa linda, con su veneno letal.
linda, y como cada cosa linda, con el juego correcto, se puede tocar.
superficial, lánguidamente, me podes enamorar, y en el zumbido
de un capricho ilícito, terminaras con la sangre que mancha tus manos
sin saber donde se podrán lavar.
Ahógate en un suspiro, que de este crimen
no hay representante posible, pero si varios testigos.
Y me rió, y mi risa contagia y se esparce en todo tu construido, me
llamas victima, y yo me rió. a mi me llaman la cosa linda, pero ingenua
ingenua, y yo me rió. lo que tu tienes ahí es mi sangre,
sangre que me has
robado, pero también yo te la he ofrecido. Yo aquí tengo tu libertad,
Por si antes todavía no te lo había dicho.
Y me estremece un poco la patética
situación, me rió fuerte, pero lloro un
poco , porque se me acorta la vida, y no encuentro mi solución
a esta locura que me suena un poco al amor,
pero se que no. Y lloro mas fuerte,
porque te podría haber dicho que no, quizás en vez de haber
hecho el amor,
podría haber encontrado las palabras para
explicarte lo triste de mi afección. Pero ya se que no, tu te quedaras
con mi sangre, y yo con mi afición.
Yo con tus llaves, y tu
con mi ya caducado honor.
linda, y como cada cosa linda, con el juego correcto, se puede tocar.
superficial, lánguidamente, me podes enamorar, y en el zumbido
de un capricho ilícito, terminaras con la sangre que mancha tus manos
sin saber donde se podrán lavar.
Ahógate en un suspiro, que de este crimen
no hay representante posible, pero si varios testigos.
Y me rió, y mi risa contagia y se esparce en todo tu construido, me
llamas victima, y yo me rió. a mi me llaman la cosa linda, pero ingenua
ingenua, y yo me rió. lo que tu tienes ahí es mi sangre,
sangre que me has
robado, pero también yo te la he ofrecido. Yo aquí tengo tu libertad,
Por si antes todavía no te lo había dicho.
Y me estremece un poco la patética
situación, me rió fuerte, pero lloro un
poco , porque se me acorta la vida, y no encuentro mi solución
a esta locura que me suena un poco al amor,
pero se que no. Y lloro mas fuerte,
porque te podría haber dicho que no, quizás en vez de haber
hecho el amor,
podría haber encontrado las palabras para
explicarte lo triste de mi afección. Pero ya se que no, tu te quedaras
con mi sangre, y yo con mi afición.
Yo con tus llaves, y tu
con mi ya caducado honor.
enero 12, 2008
El juego del instinto

Somos juguetes del instinto. Juguetes confundidos buscando un destino, esquivando las trampas de la esencia nativa que se imponen contra la razon y toda etica ya antes dicha. La libertad extrema, siempre al alcance de la mano, facilita que las trampas lleguen a su destino. La libertad, la anhelada y la concecuente, que siempre se ha de acortar a la hora del castigo, que siempre ha de llegar puntual a la hora de remorderse.
Somos la manada esclavizada, por lo que es natural, y por lo que es valeroso. Por lo que es innato y lo que nos es impuesto. Por dos fuerzas entrecruzadas, que siempre juegan a la hora del deseo y del arrepentimiento. Este es el juego al que siempre estaremos expuestos, el juego que yace en la piel del hombre mucho antes de su propio nacimiento. Este es el juego que no te da opciones, el juego de fraudes y prohibiciones. Este es el juego del que nadie se atreve a decir palabra, el juego del instinto y sus tradicionales trampas.
Somos la manada esclavizada, por lo que es natural, y por lo que es valeroso. Por lo que es innato y lo que nos es impuesto. Por dos fuerzas entrecruzadas, que siempre juegan a la hora del deseo y del arrepentimiento. Este es el juego al que siempre estaremos expuestos, el juego que yace en la piel del hombre mucho antes de su propio nacimiento. Este es el juego que no te da opciones, el juego de fraudes y prohibiciones. Este es el juego del que nadie se atreve a decir palabra, el juego del instinto y sus tradicionales trampas.
enero 11, 2008
Como mas te guste

Ponle el nombre que más te guste, el calificativo que te resulte mas adictivo. Puedes atarlo, gritarle, soltarlo y volverlo a atrapar. Puedes golpearlo, amarlo, someterlo y hacerlo rabiar. Hace lo que quieras hacer. Llamalo como lo quieras llamar. Manchado de sangre o en el estante de honor, para mí siempre seras la libertad en la que mas me gusta volar.
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