mayo 29, 2008

El y Ella


El y Ella se conocieron en un bar, El se acerco a su mesa y le pregunto su nombre, Ella le contesto que era Gabriela. Conversaron un rato, intentando descubrise sus esencias, pero mostrando lo más superficial. Si, El era un abogado, si, Ella tenía 21 años. A los dos les gustaba navegar. Sonrieron y acordaron encontrarse otro día para cenar.

El noto que a Ella no le gustaba el pescado, a Ella le agrado que El la hiciera reír. Hablaron de sus familias, de sus trabajos, de anécdotas pasadas: de temas gastados que simulan ser nuevos cuando llegan a rostros antes ignorados. Días posteriores se fueron visitando, se fueron descubriendo, se fueron estableciendo. Llego el primer beso, luego el primer reconocimiento de amor. Ella conoció a la familia de El y El a la de Ella. Los dos ya sabían que era una relación seria.

Convirtieron su romance en algo de todos los días, y el descubrimiento fue reemplazado por una rutina. El trabajaba hasta las 10, y Ella aprovechaba para estudiar y después compartir su tiempo con El. A veces miraban películas juntas, a veces tan solo se iban a conversar. Ella mudo sus cosas a lo de El, y discutieron que cajón era de quien. Dejaron transcurrir el tiempo, las novedades iban desapareciendo, dejaron de irse conociendo.

Un día Ella despertó y descubrió que estaba harta de cocinar. Al día siguiente El reparo que las carnes de Ella lo habían dejado de excitar. Ella grito que El no se podía tomar nada enserio. El siempre le reprochaba lo caprichosa que era. Las lágrimas de Ella fueron lentamente convirtiéndose indiferentes para El. Ella dejo de intentar animarlo cuando El volvía abatido a casa de tanto trabajar. El no le pidió mas que lo acompañara a sus viajes de negocios, Ella se reunía cada vez más con sus antiguas amistades a conversar. Ninguno de los dos hablaba, pocas veces había ruido en la casa.

Ella volvía feliz de una entrevista de trabajo, por fin la habían tomado. El estaba recostado en su cama, ni se inmuto cuando ella entro al cuarto. Ella le murmuro algo sobre cambiar las cortinas de baño, la avergonzaban frente a sus invitados. El contesto que estaba harto de seguir tirando dinero en trastos. Ella tomo un perfume, uno de sus primeros regalos de aniversario, y lo arrojo justo arriba de la cabeza de El. El seguía inmutado, sabia que los ojos de Ella lo estaban buscando. Finalmente, la encontró con la mirada. Ni El ni Ella decían nada. El y Ella habían despertado. Una lágrima recorrió la mejilla de El. Ella balbuceo algo, y se fue. El y Ella recién se habían dado cuenta de que ninguno de los dos seguía amando.

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