mayo 17, 2011
Cama
Los dragones vuelan de tus zapatos y ya no te puedo alcanzar. Te vas lejos y me dejas tu piel congelada, tus labios inertes, tus ojos que no me miran y tus manos sin amar. Intento despertarte, te sacudo un rato, me estrello, reboto muy lejos. Muy lejos. ¿Qué te pasa mi amor? Volve acá, donde nos reímos los dos y solo importamos nosotros. En tu cama todo lo demás no importa. Afuera el mundo grita, se retuerce y nos quiere voltear: nos llaman, nos odian, nos aman, se deprimen y necesitan el consuelo que ninguno de los dos quiere dar. Los teléfonos suenan, nos despiertan y volvemos al huracán. Que se quemen todos, que se mueran en el huracán. Que se maten entre ellos, que digan lo que quieran, que se olviden de nosotros y no nos hagan salir de esta realidad. Realidad tuya y mía, que no conoce y no podrá conocer nadie mas. Donde existimos, en nuestra cama, vos me miras y yo existo. Vos me miras y yo dejo de dudar porque estoy viva.
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