mayo 20, 2011
Anteojos
Un gordito con anteojos de sol hace ejercicios de matemática sentado en el vagón. Yo lo miro de reojo, lo noto, intento comprender su situación. Me pregunto de quien es hijo, que es lo que estudia, si tiene algún amor. Lleva un piercing entre la nariz y una ráfaga de rock, pero su piel tan blanca y su cara rechoncha de bondad no lo ayudan con el look. Quiere ser duro, mostrar que no es un tonto, que sus rollitos le dan personalidad. Que es diferente, que no es uno mas, para no mezclarse entre la gente y ser soledad. !Notenlo, pasajeros, acá hay un alma mas!. El gordito cierra su libro, se para y sale en un flash. Nadie mas lo vio, solo yo.
mayo 17, 2011
Cama
Los dragones vuelan de tus zapatos y ya no te puedo alcanzar. Te vas lejos y me dejas tu piel congelada, tus labios inertes, tus ojos que no me miran y tus manos sin amar. Intento despertarte, te sacudo un rato, me estrello, reboto muy lejos. Muy lejos. ¿Qué te pasa mi amor? Volve acá, donde nos reímos los dos y solo importamos nosotros. En tu cama todo lo demás no importa. Afuera el mundo grita, se retuerce y nos quiere voltear: nos llaman, nos odian, nos aman, se deprimen y necesitan el consuelo que ninguno de los dos quiere dar. Los teléfonos suenan, nos despiertan y volvemos al huracán. Que se quemen todos, que se mueran en el huracán. Que se maten entre ellos, que digan lo que quieran, que se olviden de nosotros y no nos hagan salir de esta realidad. Realidad tuya y mía, que no conoce y no podrá conocer nadie mas. Donde existimos, en nuestra cama, vos me miras y yo existo. Vos me miras y yo dejo de dudar porque estoy viva.
Gigantes

Te veo intentando ganar, creyendo ganar, destruyéndote en pocas cabezas al final. Son todos transparentes, con la carne envuelta en papel film, reproduciéndose en una imagen constantemente, idolatrándose sin amar a nadie, ni siquiera su propia tez. Te retratan como piensan, como les gustaría ser. Como son solo ellos son enormes, sin darse cuenta que ya caminan entre gigantes. Todos son gigantes para si, por eso se chocan. Se golpean, no entran, compiten por el espacio. El mas grande es el mejor, cuando uno se recluye es discriminado y le falta amor. Amor para tanta grandeza, pide el discriminado, amor sin envidia, amor para el gigante que se cree distinto.
Soy consiente de lo que me queres mostrar, por eso solo veo tu inseguridad. Tu gigantez entonces se aplasta, se disminuye y la mía se comienza a agrandar, rellena el espacio, las paredes crujen, mi gigante se rompe y comienza a sollozar. Se odia por poder ver. Mirar a través de la carne y descubrir tu escasez.
No quiero ver tus defectos, tus mecanismos, tu angustia, tu debilidad. Quiero ser ciega a tu transparencia y rebotar en tu fachada. Esa fachada que construiste con los años, con miles de auto consuelos, reflexiones y autoestima. Con el amor de tu familia, tu amante, y tu gato. Eso es lo único que quiero ver. Entonces te veo, y decreces, te veo y me reconozco en la mediocridad. Te veo y me quedo sola, entre nadies, siendo yo la única gigante.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)