septiembre 28, 2009

Te lo vuelvo a repetir


Te lo vuelvo a repetir: Yo soy un tipo que no tiene problemas. Bah, problemas: ¿quién no tiene un par de moscas molestándolo de vez en cuando?... lo que quiero decir es que no los tengo grandes, ninguno afecta mi vida de todos los días.

 

Yo lo que creo que las personas son naturalmente paranoicas, y eso hace que las cosas que uno se toma a la ligera se vuelvan un gran grano en el culo, por culpa de los demás ¿viste?, no por culpa de uno. Todos tienen sus vicios, que arroje la primera piedra el que este libre de pecados… o bueno, algo así. Y si, lo reconozco, me gusta fumarme un pucho, un porrito, tomarme un vinito de vez en cuando. ¿A quien no le gusta?, los que dicen que no, mienten. Son puritanos que se cortaron la libertad de cabeza, tienen los huevos duros y pulcros. Me dan risa cuando vienen con su filosofía de santitos, lo que tienen es cagazo. Miedo de poder conocerse a ellos mismos, porque vamos a ser sinceros che… es mas fácil seguir reglas inventadas por otros, ¿o no?. Lo único que hace esta gente es reprimir, es gente que no tiene voluntad y… ¡Dios, como me gusta que la mía sea eso, solo mía!

 

Cuando veo a esta gente me acuerdo inmediatamente de Sarita, la amiga de mi abuela que me martillo la cabeza toda la infancia. La gorda descarada venia y me preguntaba si me hacia la paja. Yo, pendejito de 11 años, ¿qué le iba a decir?, me ponía todo colorado y le decía que no con la cabeza. La gorda me daba un sermón de dos horas contra los vicios, de no dejarse caer en la tentación y sarasa. Yo recién cuando crecí me di cuenta de lo cara rota que era. La gorda ayudaba en la iglesia del pueblo. Seguro que como nadie se la cogia, le encantaba entregarse a la santidad… pero ¡solo porque no le quedaba otra!. Y venia a mi a sacarme mi placercito.. ¿sabes lo que me costaba después no sentir culpa por lo que hacia?. Además con el Jesús que me había puesto arriba de la cama, y me miraba, me miraba directo a la cara… yo estaba seguro de que me iba a ir directo al infierno. Ella fue la que me dijo que me iba a pasar eso.

 

Ahora, lo que enserio me revienta es que mi mujer sea igual a esa gorda. No se en quien se convirtió estos últimos tres años, pero esta mas que claro que no es la misma rubiecita fiestera con la que me case. Hoy abre la boca, y es la viva representación de Sarita. Me rompe las pelotas todos los días con el tema de los vicios y la vida que “supuestamente” tengo que llevar. Odio a esas personas, personas que existen solo para marcarte lo que haces mal. Yo no le digo a nadie que mierda tiene que hacer con sus cosas, no me incumbe. Cada uno construye el camino que elije, y si se descarrila pedirá el ayuda. A Marga decidí yo meterla en mi vida hace muchos años, pero no para que sea ese grano en el culo que hoy me molesta tanto.

 

Hablando de Marga, me va a matar si no llego a casa antes de las doce. Me pongo el saco negro, y me despido del barman. Cuando salgo el frió me pega descontrolado por todos lados, raspándome la boca. Me acomodo mejor el saco. Mierda que me congelo. Me subo al auto y en el camino me cruzo con un cana, lo saludo sarcástico con un gesto. Esos botones al final nunca paran a nadie.

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