diciembre 24, 2007

VIAJES


Yo te puedo hablar. Te puedo describir la belleza del hábito de una prohibicion al suenio con el unico objetivo de despegar. Te puedo contar las mil maneras de sonreir a una fantasia que resuena en mis oidos cuando ya ha oscurecido, cuando el mundo se puede envolver en un panuelo, y solo mi persona y mis deseos pueden sostenerlo. Quiero relatarte lo que es sentir la soledad arder en cada extremidad de tu cuerpo, y tener la capacidad de sentir un brazo inexistente reconfortarte en una bruma de posibilidades e inventos. El poder de vivir cada recuerdo, sentirlos correr por la piel y las sublimes caricias de una yema de dedo. El deseo abrumador de la boca ansiosa, donde el ser solitario no importa, cuando el cuerpo y la mente bastan y sobran. Las proposiciones absurdas, y la falta de coraje, la voz alentadora y la amenaza cortante. Las risas solitarias y la mirada ambiciosa, la bronca reprimida y promesas insatisfactorias. Y finalmente, el aterrizaje inesperado, cuando la cobardia, la sobriedad y la cultura vuelven galopando. La burla propia al inconciente que nuevamente nos ha traicionado, y la travesura de por momentos volver a meditarlos. Yo te puedo hablar de mis viajes en noches de insomio a otros lugares, donde nunca me hara falta cerrar los ojos para poder volar. Ahora vos, de que viajes me queres hablar?

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